La mente irrumpe pidiendo más y más conexión con la tecnología

In Emociones y Nutricion por laurabengochea6 Comments

¡Hola!

Te dejo un nuevo artículo  de Emociones y Nutrición , como ya sabes una sección que nace a partir de historias reales de la vida cotidiana que recolectamos con mi amiga y terapeuta Alejandra Brener.

coco-en-playa3

Y así comienza esta pequeña historia:

LA  MENTE IRRUMPE  PIDIENDO MÁS Y MÁS CONEXIÓN CON LA TECNOLOGÍA.

¿CÓMO DESPERTAR?

Comienza el día,  Sonia  se sienta en su cama con todo el cansancio a cuestas, le pesa la cabeza, le duele la espalda, advierte hinchados los párpados. Estira el brazo con mucho esfuerzo y toma su móvil, no hay mensajes de whatsapp, ingresa a los mail y encuentra cinco nuevos, lee uno por uno y los contesta. Un dolor punzante en el cuello le hace soltar un ¡Ay! tan alto que despierta a su marido.

Tranquilo Antonio, no ha sucedido nada, solo un pequeño dolor de cuello.

Sin prestarle atención continua, ahora entra en Facebook, muchos comentarios y “Me gusta” en su nuevo post. Otra puntada en el cuello, pero esta vez no grita, la aguanta.  A medida que va contestando cada comentario, sus latidos se aceleran, comienzan a pesar sus brazos, el rostro se tensa, cubre los ojos con la palma de sus manos y  un ardor fortísimo le hace saltar lágrimas. Apaga el móvil, toma fuerzas para levantarse y se dirige a la cocina.

Se sienta frente a la mesa con una sensación de cansancio generalizada en todo el cuerpo, y, con un dejo de angustia, se dice:”- pero si este día recién está comenzando-“

Sonia, sin advertirlo, está padeciendo ciertos momentos de enajenación que le consumen su energía vital. Necesita modificar sus hábitos para sentirse más saludable.  Apenas se levanta se le dispara la ansiedad, va a su móvil de manera impulsiva con un movimiento que se precipita sin darle tiempo a nada.  Sonia pierde el sentido de su presencia. La  mente irrumpe  pidiendo más y más conexión con la tecnología, el cuerpo no se registra. No puede detenerse.

Sonia necesita  aplacar ese impulso al despertar y tomarse el tiempo para desperezarse, para advertir cada uno de los dolores y vitalizarlos con pequeños movimientos para que cedan.

¡Atentos! Una vida hiperconectada,  daña la salud.  Comencemos identificando este primer hábito que nos aliena. ¿Quién nos mete prisa? Pues nosotros mismos. Llevar hábitos saludables es esencial para mantener la vitalidad. Seguir una vida con decisiones que busquen potenciar  la frescura  en  los movimientos, que desechen la pesadez, el sufrimiento, las acciones  mecanizadas, nos llevará a experimentar instantes de placer.

Cuando Sonia tomó conciencia y advirtió la posibilidad de detenerse,  se encontró con el placer de moverse según su deseo. Y, en ese claro entre los pensamientos y el gozo, sintió la magia de su presencia. Una sensación singular que solo la advirtió al situarse en el presente.  Apaciguó la ansiedad que la hacía recurrir inmediatamente al móvil. Y,  ese instante que le había regalado la vida, le sirvió para experimentar con más intensidad el primer momento del día.

Cuando esta nueva perspectiva se instaló en su rutina asomó un horizonte diferente y, sin buscarlo racionalmente,  los dolores se fueron. La presencia fue inundando cada momento del día y otros hábitos se modificaron.

Aplacar nuestro ritmo de vida frenético puede formar parte de nuestro plan futuro y esto no implica hacer menos, sino  evitar la ansiedad frente al móvil, abrir los ojos para vernos, escuchar sin interrumpir, hablar menos aligerado y fundamentalmente hacer pausas para comenzar a proyectar un futuro con menor acumulación de stress.

¿Y si le damos un buen despertar a nuestros órganos?

Besos, lauri

Post anteriores, (picha en el título).

Vivir el Presente“.

 “Cuerpos maltratados, cuerpos mal alimentados”.

  “Una nueva actitud para nutrirse: Descubrir nuestro potencial”.

 “Cuando comer duele”.

Imagen de nutrición y placer”

 ¿Por qué miramos la TV a la hora de alimentarnos?

¿Eres capaz de poder elegir productos sanos para tu cuerpo?

 

 

 

Comentarios

Deja un comentario